Registro fósil
Reúne diez trofeos. Cada dinosaurio rival que cae te da uno.
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Cada carta es un taxón descrito, con su formación y su edad. Los dos despliegan boca abajo y se revela a la vez: lo que decide el turno es lo que no ves.
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Tres momentos, siempre en este orden. Lo que ves aquí es el juego tal cual.
Cuatro columnas, y cada una es un lugar distinto: un río donde los reptiles marinos pegan más, una nidada que roba carta, un cauce seco que muele. Bajas tus cartas sin que el rival las vea.
Los dos a ciegas y los dos a la vez. Las habilidades de entrada se disparan en un orden fijo: nadie elige después de ver lo que bajó el otro.
Cada carta pega a la de enfrente y lo que sobra al matar sigue al hábitat. Antes de pulsar Listo, la previsión te dice qué va a pasar si nadie cambia nada.
Reúne diez trofeos. Cada dinosaurio rival que cae te da uno.
Derriba el hábitat rival, que empieza con 90 de Vida. Lo que sobra al matar sigue de largo.
Quien se queda sin mazo pierde. El descarte no se rebaraja, y hay cartas que le comen el mazo al rival.
Una fila llena tapa tu hábitat pero regala trofeos; una fila corta niega trofeos pero deja pasar el daño. No hay postura segura.
Por qué fiarte
Cada carta es un taxón descrito formalmente, con su formación, su edad y su lugar. Ninguno lleva plumas sin evidencia que las respalde. Cada habilidad declara si está establecida, inferida o debatida, y la ficha lleva su nota científica.
Con dinero sólo se compran dinomonedas, y con ellas sobres y cosméticos. Ninguna carta es exclusiva de pago: todas salen de los mismos sobres que paga jugar, y las repetidas se funden para crear la que elijas. Pagar acorta el camino; no abre ninguna puerta cerrada. Tres legendarias por mazo, para todos.
La política de privacidad dice en claro qué se guarda y por qué. La cuenta se borra desde la propia app, sin escribir a nadie.
[email protected]. Un correo, y contesta una persona.
Todas las del set, con su ilustración. Toca una para leer lo que hace.
Sólo se forjan
Cinco criaturas que no salen en ningún sobre: se forjan con los fragmentos que deja cada cacería de la tribu.
El solitario es un camino por formación geológica: ocho rivales en fila, cada uno con su propio mazo, y ganar a uno abre el siguiente. Cada semana llega además un visitante de otra era.
Contra una persona, a ciegas y a la vez. Cuatro ligas con escudo de descenso, temporadas de 28 días y sobres al cerrarlas.
Una tribu de hasta ocho excava fósiles y asalta entre todos a un jefe de miles de puntos de Vida. La cacería deja fragmentos, y con ellos se forjan las cartas de jefe.
Cada semana una regla de construcción distinta, con el set entero prestado: cinco victorias antes de tres derrotas, y los premios en sobres.
Sin descargar nada. Crea una cuenta con tu correo, elige tu mazo y juega.


